sábado, 5 de febrero de 2011

"ARACELI"



Siempre digo que hay temas que están muy maníos pero no por ello dejan de seguir siendo reales y te siguen conmoviendo.

Ésta historia que os voy a contar se me ha quedado grabada para toda la vida y creo que es mi deber contarla y hacer sudar a las conciencias.

Empujaba el carrito donde mi hija de pocos meses hacía de las suyas para no variar y me dirigía al parque a pocos metros de mi casa donde solía pasear a eso de las 5 de la tarde, cuando de repente un zapato salió disparado por los aires cayendo justo en un banco donde una anciana tejia un tapete de croché sentada a un extremo del banco. Definitivamente mi trasto de hija y aquél zapato eran enemigos íntimos, se odiaban a muerte pero tenían que convivir juntos.

Pero sí, ese zapatito blanco acordonado dió lugar a una de las historias má bonitas que me ha pasado en la vida y a la vez más triste.

Me senté en el banco y saludé a la anciana con un "buenas tardes" mientras le volvía a  poner el objeto volador en el pié derecho de la "trasto". La anciana, muy elegante por cierto, no le quitaba ojo a la niña, me dijo que era muy guapa y que debía de estar muy contenta con ella, a lo cuál asentí, ensalzándonos en la típica conversación del trabajo que dan los niños, los dodotis, las noches sin dormir, etc, etc,. La verdad es que la mujer era muy agradable y pronto se me pasó la tarde. Cuando me levanté para irme hacia mi casa, caí que no nos habíamos presentado correctamente, osea, aún desconocíamos nuestros nombres. Ella se llamaba ARACELI .

ARACELI, era una señora de unos 75 años, vivía sola en su casa,, con la única compañía de la sirvienta que le hacía las tareas del hogar por las mañanas. Las tardes y noches las pasaba sola.
Era viuda, tenía un único hijo, un director de banco, bien posicionado y casado con una mujer con la cuál Araceli no hacía muchas migas.

Su nuera no quería oir hablar de darle nietos, no queria obstáculos para realizar los viajes que tanto le gustaban, ya fueran por trabajo de su marido o por simple ocio. Araceli también contaba con una posición económica desenvuelta, pero no era feliz.

Despúes de aquél primer encuentro en el parque, nos seguiamos viendo a la misma hora, en el mismo banco, pareciera que etuviera reservado para nosotras y nos hicimos muy amigas. Me contó que su hijo le ofreció irse a vivir a su casa, lo cuál ella aceptó muy gustosamente en un principio, pero pronto vinieron  las desavenencias: sentía que no era su  lugar, empezó a sentirse un estorbo por los comentarios que a veces les oía a su hijo y nuera sobre no poder moverse libremente por culpa de ella y decidió regresar de nuevo a su casa, al fin y al cabo, en casa de su  hijo estaba más tiempo sola que acompañada.

Le fuí cogiendo  mucho cariño, ella siempre me decia que ojalá hubiera sido yo su hija, que se sentía muy sola y echaba de  menos alguien con quien charlar.

Una tarde, la invité a mi casa despues del paseo por el parque, ella se asía de mi brazo y yo empujaba el carrito abandonando aquél banco testigo de tantas confidencias. Nos sentamos en el  sofá del salón, dejé al bebé en el "otro parque" y ella me enseñó unas madejas de hilo que había comprado expresamente para mí. Quería hacerme el tapete de croché más bonito que yo hubiera visto en mi vida y yo se lo agradecí con un beso. Me decía: "ay, ojalá hubiera tenido una hija como tú".

Le ofrecí un café con leche y unas magdalenas porque le gustaban mucho. Prácticamente tarde sí, tarde no, la invitaba a mi casa a merendar y luego la acompañaba de noche a su casa que vivia a pocos metros de la mia para que no se fuese sola . El tapete iba ya muy adelantado y realmente era una preciosidad para la mesa.

Una tarde, Araceli , muy triste, me dijo que no encontraba el tapete por ningún lado, que no estaba en su casa, que tampoco estaba en casa de la única amiga que tenía, además de mi. Empezó a sospechar de la sirvienta y con lágrimas en los ojos que realmente lo sentía porque lo estaba tejiendo con mucho cariño para mí y era lo que más le dolia. Se me rompía el corazón.

Otra tarde me la veo en el parque de costumbre tejiendo un nuevo tapete para mí y tenía en su muñeca atada una pulsera con un enorme llavero con dos llaves. Araceli estaba perdiendo la memoria, había perdido las llaves anteriores y su hijo se encargó de que supiera bien donde se encontraban.

Ya consideraba a Araceli como de mi familia y sentía una profunda tristeza por su soledad, no tenía nietos, ni sobrinos, ni hermanos, solo un hijo y una nuera a los cuáles a penas veia.

Bajé a eso de las 5 de la tarde como siempre, acercándome al banco de siempre y me llevé una gran sorpresa al no verla allí. En frente , se encontraban sentadas en otro banco varias mujeres charlando animadamente y me acerqué y les pregunté si habían visto a una señora de unos 75 años que se sentaba siempre en ese banco (donde yo estaba) y que solía hacer croché.
Me dijeron que un señor había venido por ella (me presumo que sería su hijo) y se la había llevado no sabian dónde.

En una semana no la ví y extrañada llamé a su amiga por teléfono y me dijo que el hijo la había metido en una residencia porque ya le estaba fallando la memoria. Entonces, lloré.

Araceli murió en esa residencia, nunca supe qué le ocurrió exactamente, ni supe de ninguna enfermedad en concreto, pero lo que sí era realmente cierto, esque Araceli, estaba enferma de soledad. 

No entiendo a esos hijos que aún sabiendo que sus padres lo han dado todo por ellos y hasta morirían por ellos, luego sean capaces de abandonarlos en la más mísera de las soledades: la falta de cariño.

PARA ARACELI:

ALLÁ DONDE ESTÉS, TERMÍNAME ESE TAPETE QUE SEGURO ALGÚN DIA RECOGERÉ DE TUS PROPIAS MANOS.

POR SIEMPRE, TU "HIJA". 

4 comentarios:

  1. wow una bonita pero muy triste historia gracias por compartirla con nosotros. nosotros los hijos no nos importan nuestros padres una vez ya somos independientes nos damos cuenta de esto cuando dejamos de ser los hijos y nos volbemos los padres emtonces nos preguntamos porque me esta pasando esto!!!!

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  2. Exacto ful, los hijos somos muy egoistas, los padres lo dan todo por nosotros y cuando empiezan a "no servirnos" a "crearnos problemas", los apartamos como si no los conociésemos de nada.

    Con esta mi experiencia queria dejar un mensaje a todos los hijos: NO ESPERES A SER PADRE PARA COMPRENDER LA FALTA DE CARIÑO Y SOLEDAD QUE EN UN FUTURO TE PUEDE VENIR. AHORA ES CUANDO LES HACES FALTA, NO LOS ABANDONES, ELLOS JAMÁS LO HARÍAN.

    Gracias por tu comentario ful of thougts ;D.

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  3. Muy tierna historia, pero con un final MUY triste que me ha conmovido profundamente.
    Si es real, piensa que seguramente se fué feliz por haberte conocido...
    Un beso.
    Fran

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  4. Fran: es totalmente real, lloré mucho cuando no supe más de ella...
    Un besito pa ti tambien :).

    I. Reivan.

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